Somos lo que comemos… y nuestros dientes también

Con la información que tenemos en la actualidad, todos somos conscientes de la importancia que tiene una buena alimentación para mantener nuestra salud y nuestra energía.

Lo que no todo el mundo parece tener en cuenta es que la dieta también tiene un impacto muy importante en la salud y la belleza de nuestra dentadura.

Una de las principales consecuencias de una mala alimentación en nuestra salud bucodental es la formación de caries, una de las enfermedades infecciosas más comunes en nuestra sociedad y la enfermedad infantil crónica más común.

¿Qué es una caries?

Se denomina caries a la destrucción de los tejidos de los dientes que es causada por la presencia de ácidos producidos por las bacterias de la placa que se deposita en los dientes.

Si consumimos demasiados refrescos azucarados, zumos endulzados y aperitivos ricos en azúcares, es bastante probable que terminemos sufriendo la molesta aparición de caries.

¿Cómo podemos prevenir una caries?

Hay ciertas precauciones que podemos tomar e inculcar a nuestros hijos, para prevenir la aparición de las caries.

1.    Evita comer alimentos ricos en azúcares y almidones y si lo haces, intenta que sea junto a una comida.

2.    Cepíllate los dientes tres veces al día, después de cada una de las principales comidas. Acostúmbrate a usar el hilo dental y enjuágate con productos específicos para eliminar la placa que queda entre los dientes y debajo de las encías.

3.    Usa productos dentales que contengan flúor, incluida la pasta de dientes. Tu dentista te podrá recomendar los mejores productos para los adultos de la casa y para los niños, cuyas necesidades pueden ser diferentes.

¿Qué alimentos son buenos para mis dientes?

La base de una buena alimentación es la combinación equilibrada de todos los nutrientes necesarios: hidratos de carbono, proteínas, frutas, verduras y lácteos.

Los lácteos (leche, queso, yogur) son alimentos ricos en calcio, lo que te ayudará a fortalecer los huesos – los dientes son huesos – y también ayudarán a que el esmalte dental no se manche.

Los vegetales verdes como la espinaca, la acelga o el brócoli son ricos en calcio. Además, el hecho de tener que masticarlos varias veces, ayudan a fortalecer tus encías y tus mandíbulas.

Incluye fresas y manzanas frescas en tu dieta. Las fresas contienen ácido málico, sustancia conocida por sus propiedades blanqueadoras. Por su parte, la manzana, además de ser muy sana, también ayudará a que mantengas tus dientes blancos, sobre todo si la muerdes con piel.

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Haz cinco comidas al día y evita picar entre horas. Si lo haces, opta por alimentos sanos como queso, hortalizas crudas, frutas o yogur y deja a un lado la bollería industrial o los alimentos excesivamente procesados.

Durante las principales comidas se libera más saliva y ésta ayuda a lavar los alimentos presentes en la boca y reduce los efectos nocivos de los ácidos.

Beber agua también te ayudará a mantener tus dientes sanos. Este líquido te ayudará a eliminar los residuos que han quedado en las encías y entre las muelas.

Y, por supuesto, visita periódicamente a tu dentista y lleva a tus hijos contigo.

Y para terminar, una curiosidad:

¿Sabías que los romanos se lavaban los dientes con orina? En la antigua Roma, la orina era una sustancia muy apreciada por sus propiedades blanqueadoras. Se dejaba reposar hasta que se convertía en amoníaco y se usaba habitualmente como enjuague bucal para blanquear los dientes.

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